Ayuda memori
No se como los encontro, pero aca tengo los SDK para playstation y nintendo 64ç
PSONE 25 Mb = http://firewalito.no-ip.org/trapo/sdks/psone.rar
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Justo antes de que apretara el último dígito soltó el tubo del teléfono. El verse amenazado con un arma puede ser algo extremadamente persuasivo. Ordoñez no tuvo que decir una sola palabra. El chico que atendía el locutorio sabía de memoria el número de la policía. El miedo a ser asaltado y esas cosas. Paradogicamente iba a llamar al mismo lugar donde trabajaban el efectivo que en ese momento tenía la vida en su mano.
Y las armas pueden incluso mas eficaces en la comunicacion que las personas. En un instante supo que no tenía que gritar al ver a su novia agonizar en la puerta del locutorio. Por lo menos para incrementar un pequeño porcentaje sus chances de sobrevivir. Había sido una mala idea convencerla para que salga corriendo. Un sentimiento de culpa que lo acompañaría hasta el momento de su muerte.
- Como te llamas? - Inquirió Ordoñez. A lo que con voz temblorosa le respodieron - Matias
- Bueno Matias. Entra a la pendeja y cerra la puerta del locutorio con llave. Y no intentes nada raro porque te vuelo los sesos...
Mientras obedecian sus instrucciones Ordoñez tomó la pistola de Amaro que estaba en el suelo. Mientras seguia con vista de buitre cada movimiento como Matias arrastraba como podía a su novia dejando una estela de sangre.
Cuando estuvo satisfecho tomo a Amaro de los pelos y le ordeno.
- Escuchame bien Amaro. Escuchame muy bien. Ahora vas a agarrar tu radio y avisarle a la comisaria que estabas patrullando esta zona, que escuchaste un tiro y vas a ver de que se trata... cuando recobres el aliento.
Le empujo la cabeza contra el piso y le pegó una certera patada en las costillas que lo dejo sin aire.
- Yo te voy a enseñar como se hacen las cosas pendejo.
En esta sección voy a ir escribiendo las características que debería tener para mí un lenguaje de programación y su ide ideal a saber:
z- Te escucho - Ordoñez no tardó en responder simulando calma, como si nada en el mundo le importara - Ya se lo que queres. Lo que quieren todos. Guita.
A Amaro le transpiraba la frente. Tenía el arma mas no parecía tener el control absoluto de la situación.
- Y parece que me tenes agarrado de las pelotas. No hay nada que pueda hacer. ¿Cuánto queres?. ¿Cuanto vale tu silenció?. Guarda el arma y hablemos.
- Cerra el orto Ordoñez. A mi nadie me basurea como vos. Si no fuera por la guita con placer te volaría la cabeza ahora mismo. Te odio. Te odio hijo de puta.
Ordoñez sonrió...
- Entonces hacelo. Y deja de llorar como un marica. Volame la cabeza... no se que es peor, estar muerto o...
Ordoñez hizo un gesto con la cabeza. Era para indicarle a Amaro que prestara atención por un segundo y mirara abajo. Le estaba apuntando con su arma a la entrepierna.
-...no poder coger nunca mas en tu vida. - se rió - pero hay dos cosas que no me vas a negar que dejan en evidencia que sos boludo, Amaro. Primero, me tendrías que haber prestado atención a mis manos y me deberías haber sacado disimuladamente del locutorio a un lugar que no haya nadie. Y segundo....
Sorpresivamente, empujó a Amaro y lo tiró al suelo. Al caer, a éste se le escapó un tiro que hizo estallar la ventana vidriada de la cabina 11. Y se dió por muerto. Paralizado por el miedo, sintió no tenía la menor oportunidad de hacerle frente a su oponente. Se rindió. Cerró fuertemente los ojos y apretó los dientes, esperando su destino.
Ordoñez disparó.
-...segundo...Siempre, pero siempre, tenes que estar atento a los testigos que pueden declarar en tu contra y cagarte la vida.
La novia del que atendía el locutorio al ver la situación había intentado escapar. Ahora yacia en el piso sufiendo los últimos estertores de la muerte junto al charco que formaba la sangre que escupía la herida de su cuello como si fuera una fuente.
No podía haber testigos.