Venganza (Parte X)
z- Te escucho - Ordoñez no tardó en responder simulando calma, como si nada en el mundo le importara - Ya se lo que queres. Lo que quieren todos. Guita.
A Amaro le transpiraba la frente. Tenía el arma mas no parecía tener el control absoluto de la situación.
- Y parece que me tenes agarrado de las pelotas. No hay nada que pueda hacer. ¿Cuánto queres?. ¿Cuanto vale tu silenció?. Guarda el arma y hablemos.
- Cerra el orto Ordoñez. A mi nadie me basurea como vos. Si no fuera por la guita con placer te volaría la cabeza ahora mismo. Te odio. Te odio hijo de puta.
Ordoñez sonrió...
- Entonces hacelo. Y deja de llorar como un marica. Volame la cabeza... no se que es peor, estar muerto o...
Ordoñez hizo un gesto con la cabeza. Era para indicarle a Amaro que prestara atención por un segundo y mirara abajo. Le estaba apuntando con su arma a la entrepierna.
-...no poder coger nunca mas en tu vida. - se rió - pero hay dos cosas que no me vas a negar que dejan en evidencia que sos boludo, Amaro. Primero, me tendrías que haber prestado atención a mis manos y me deberías haber sacado disimuladamente del locutorio a un lugar que no haya nadie. Y segundo....
Sorpresivamente, empujó a Amaro y lo tiró al suelo. Al caer, a éste se le escapó un tiro que hizo estallar la ventana vidriada de la cabina 11. Y se dió por muerto. Paralizado por el miedo, sintió no tenía la menor oportunidad de hacerle frente a su oponente. Se rindió. Cerró fuertemente los ojos y apretó los dientes, esperando su destino.
Ordoñez disparó.
-...segundo...Siempre, pero siempre, tenes que estar atento a los testigos que pueden declarar en tu contra y cagarte la vida.
La novia del que atendía el locutorio al ver la situación había intentado escapar. Ahora yacia en el piso sufiendo los últimos estertores de la muerte junto al charco que formaba la sangre que escupía la herida de su cuello como si fuera una fuente.
No podía haber testigos.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home