Venganza (Parte XI)
Justo antes de que apretara el último dígito soltó el tubo del teléfono. El verse amenazado con un arma puede ser algo extremadamente persuasivo. Ordoñez no tuvo que decir una sola palabra. El chico que atendía el locutorio sabía de memoria el número de la policía. El miedo a ser asaltado y esas cosas. Paradogicamente iba a llamar al mismo lugar donde trabajaban el efectivo que en ese momento tenía la vida en su mano.
Y las armas pueden incluso mas eficaces en la comunicacion que las personas. En un instante supo que no tenía que gritar al ver a su novia agonizar en la puerta del locutorio. Por lo menos para incrementar un pequeño porcentaje sus chances de sobrevivir. Había sido una mala idea convencerla para que salga corriendo. Un sentimiento de culpa que lo acompañaría hasta el momento de su muerte.
- Como te llamas? - Inquirió Ordoñez. A lo que con voz temblorosa le respodieron - Matias
- Bueno Matias. Entra a la pendeja y cerra la puerta del locutorio con llave. Y no intentes nada raro porque te vuelo los sesos...
Mientras obedecian sus instrucciones Ordoñez tomó la pistola de Amaro que estaba en el suelo. Mientras seguia con vista de buitre cada movimiento como Matias arrastraba como podía a su novia dejando una estela de sangre.
Cuando estuvo satisfecho tomo a Amaro de los pelos y le ordeno.
- Escuchame bien Amaro. Escuchame muy bien. Ahora vas a agarrar tu radio y avisarle a la comisaria que estabas patrullando esta zona, que escuchaste un tiro y vas a ver de que se trata... cuando recobres el aliento.
Le empujo la cabeza contra el piso y le pegó una certera patada en las costillas que lo dejo sin aire.
- Yo te voy a enseñar como se hacen las cosas pendejo.

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